Columnas

“Ser más payasa en la vida”.

Verónica San Vicente nos habla de su elección artística y como es para ella habitarlo y pararse desde ese lugar en la vida.

Por Apa Angeloni
Publicada el 20/09/2013 en el Portal Culturactiva.

Lunes gris y lluvioso en la ciudad de Montevideo. En la cocina la luz está prendida, a pesar de que es mediodía la oscuridad es inminente. La masa de los tallarines está estirada y el piso lleno de harina. Edith Piaff suena en la radio de la habitación de al lado, y ella está emocionada, pronta, certera... no solo porque el almuerzo es prometedor sino porque se desencadenará una conversación sobre lo que más le apasiona en la vida, el clown.

Verónica San Vicente es payasa hace ocho años. Comenzó trabajando en el Teatro Solis haciendo recepción del público en vacaciones de julio con la Compañía “Las Payasos”, actividad que continúa realizando y grupo del que sigue siendo parte. Desde el 2005 hasta esta parte varias propuestas y aventuras se han cruzado en su camino, obras de las que formó parte, otras que dirigió, compartir su elección artística en talleres, laboratorios y cursos, dos viajes a Ibiza en la escuela de Erick de Bont, y podría seguir enumerando.

“Elegí el camino del clown sencillamente porque siento que es lo que vine a ser y hacer en este mundo. Viste cuando vibras con algo, cuando trabajas sin trabajar, cuando te sentís a pleno, cuando seguís sintiendo nervios en la panza antes de salir frente al público, cuando sentís el mundo. La elección artística está siendo por un amor incondicional al clown”

El clown se metió en su mundo cuando estaba estudiando en Alambique. En dicha escuela había un módulo que era clown, allí se conocieron, comenzaron a salir y formalizaron. “Me he permitido dejar entrar al clown en mi vida, es decir no es algo que "hago" solo en el escenario, en los talleres o dirigiendo. Forma parte de lo que estoy siendo ahora.Generé el encuentro con el clown para aprender algo que va más allá de una técnica teatral. “Ser más payasa en la vida” es algo que me hago acordar y es también lo que quiero compartir con los otros. El abrirse al mundo, recibir, permitirse encontrarse con los otros desde la esencia, amarse y amar, el arriesgar, dormir el ego y abrazarlo también, la risa profunda, la alegría de ser... todo esto lo trae el clown o payasa y está en la esencia de cada uno de nosotros.

Generé el encuentro con el clown para aprender algo que va más allá de una técnica teatral. “Ser más payasa en la vida” es algo que me hago acordar y es también lo que quiero compartir con los otros. El abrirse al mundo, recibir, permitirse encontrarse con los otros desde la esencia, amarse y amar, el arriesgar, dormir el ego y abrazarlo también, la risa profunda, la alegría de ser... todo esto lo trae el clown o payasa y está en la esencia de cada uno de nosotros”

Conversar con Verónica se vuelve apasionante, uno puede debatir ideas, reirse de si mismo, reconstruir conceptos, recordar viejas anécdotas. Pero entonces viene una pregunta que es importante a la hora de hablar del arte del clown y que a los payasos a veces nos cuesta un poco dar respuesta.
“¿Que es para vos un payaso?” pregunto.
“Ay...la pregunta del millón” dice, mientras nos reímos. Los tallarines entran en la olla mientras yo le pido que me dé una explicación sobre el clown que ella maneja, que no es el payaso de cumpleaños que se pone una nariz y hace macacos con globos. Ella contesta en un tono más serio, hilando las palabras para construir frases con certeza. “Esta bien pero estos también son payasos ellos aplican intuitivamente el origen del teatro. Se visten con ropas para exagerar o marcar alguna forma de su cuerpo en especial, se arriesgan a ridiculizarse, muchos usan nariz roja (la máscara más pequeña), algún sombrero, y esto los transforma en parte para "animarse" a mostrarse.

El punto o la diferencia está cuando el payaso solo es "utilizado" para hacer reír, para agradar a los otros y en realidad lo que hay de fondo es una máscara...” y piensa mientras prende un cigarrillo. “ Va de fondo no, de fuera.” Se levanta a buscar un cenicero, se vuelve a sentar y prosigue. Su tono de voz adquiere cada vez más entusiasmo. “Por dentro transcurren muchas emociones verdaderas, auténticas, que no se muestran. Entonces, ¿qué es un payaso para mi? Me alineo con la maestra argentina Marina Barbera, que en un congreso de Clown de hospital en Bueno Aires dijo: “el clown es un lugar" y yo agrego, un lugar desde donde pararse al mundo”

­¿Y qué sucede en ese lugar? pregunto mientras los tallarines ya están arriba de la olla prontos para servir.
– ­Para mi es un lugar de transformación personal, de trabajo con uno mismo, con el ego, con verse y dejarse ver. Luego esto se va conjugando con el teatro, con técnicas, la presencia escénica, la improvisación, el evocar emociones, etc. Con esto quiero decir que el clown requiere de la técnica. Un clown puede estar en escena llorando, sin que su auténtica emoción sea la tristeza, acá esta la técnica. El gran juego teatral

El gran juego teatral.

“Jugar implica meterse de lleno, unirse. Por ejemplo , recuerdo la sensación cuando jugaba a la
escondida de niña, mi cuerpo físico explotaba de energía, corría, me escondía ; era un torbellino
de emociones , miedo, entusiasmo, alegría ; pensaba estrategias de cuando salir a hacer la pica.
En el juego se une todo el ser, el pensamiento no domina sino que pasa a formar parte del todo.
Entonces el juego permite “bajar la guardia”, las defensas para estar más a pleno. Allí las emociones fluyen. También la emocionalidad la construimos a partir de supuestos o ideas pre establecidas que tenemos. No son algo indomable, todo lo contrario. El clown jugando trae la liviandad que no es superficialidad tiene que ver con la aceptación y el desapego cuando decimos estoy triste, estamos declarando que nuestro ser entero es eso, como que la emoción nos dominara el clown siente y vibra todas las emociones a fondo pero sin apegarse las deja jugar..” explica Verónica acerca del juego en la técnica del payaso.

Este juego es muy claro cuando vemos las obras que dirige o interpreta San Vicente. El payaso pasa de estar en una situación cotidiana como regar una planta, a alegrarse y sorprenderse porque nació un repollo, a emocionarse porque habla con su hijo (espectáculo “Los repollos”, presentado el 28 de Julio en el Museo Torres García). Es como cuando vemos jugar a los niños que caen, lloran y vuelven rápidamente a emocionarse cuando una pelota pasa por enfrente de ellos.

“Mi querido maestro Eric de Bont dice: "El clown es un barril lleno de emociones". Los niños tienen esto naturalmente. Como adultos, estamos fragmentados y no nos permitimos vivir las emociones. Socialmente, tenemos aprendido que en los velorios hay que llorar, que a fin de año se festeja, no aprendemos en la escuela primaria acerca de nuestras emociones solo sabemos que podemos estar tristes o felices.”

Hablando de emociones y emocionarse.

Los espectáculos que dirige o actúa Verónica tienen ese dejo de ternura, de suavidad y a la vez
contundencia. Siempre está presente esa “locura” que hace que todo vaya al extremo, que las dificultades y errores de la vida se vuelvan posibilidad, para dejar en el público esa sensación de que todo es posible, y entre carcajadas, sorpresa y alguna que otra lágrima nos traslada a una realidad paralela.

Le pregunto si cuando actúa o dirige busca que el público se emocione. Verónica contesta que es sólo una parte, que si buscara solo emocionar al público estaría con el foco afuera. “El clown a diferencia de un actor de teatro convencional danza en el proscenio , como dice Finzi Pasca. Es decir hay una relación, un encuentro, un juego una danza que se plantea entre el público y el clown. Se dice que el clown en escena no tiene cuarta pared y es verdad, el clown o payaso danza en escena con su público y aquí aparece un concepto claves que es el de dejarse afectar por lo que en el presente del aquí y ahora va generando, otro es la complicidad con el público haciéndolo partícipe de la emoción que está sintiendo. Cuando un clown en escena nos mira, nos abre la mirada, nos deja entrar a su universo. No miramos y decimos qué triste está... miramos y vivimos la emoción con él y quizás lloramos, como público aparece otro compromiso con lo que estamos viendo que se manifiesta en todo el cuerpo.

El clown es un lugar universal, es esencia. Entonces cuando existe esta conexión el público se identifica, cada persona con lo que requiere identificarse y de la identificación, la catarsis y la sanación “El arte si no sana, no es arte” dice Jodorowsky. “

Los destapadores.

Y mientras descorchábamos la botella de vino para acompañar el plato de pastas Verónica encontró una buena metáfora para hablar de las emociones cuando el actor está trabajando. Es como una olla a presión que se destapa, y siempre hay distintos destapadores, dependiendo la persona, el momento, la situación.

“Me apoyo en la claridad del trabajo y en escuchar la propuesta de la otra persona que es la que elige hasta donde quiere llegar o hacia donde. Hay diferentes destapadores si, la habilidad está en elegir el indicado. Hay veces que el destapador indicado no existe o no se conoce allí. El buscarlo se vuelve parte del proceso. Se sabe que se requiere destapar pero no se sabe con cual. Momento delicioso para el clown, permitirse no saber, el vacío y solo estar alineado y en conexión con el presente y la certeza de que vendrá el destapador a mi medida”

La dirección.

En el año 2012 Verónica dirige a dos payasas en un número que reunía ternura, belleza y comicidad “Sin palangon”, interpretado por Agustina Pezzani y Mariana Schelotto. “En el momento fue raro, no lo tenía "en mis planes" y lo acepte como una experiencia más a vivir”. Ya en el 2013 su actividad como directora comenzó a ser más productiva. Dirigió “Los repollos” , “La novia”, “La pirata”, “Principio de efecto mariposa” (fragmento de un proyecto que está en proceso de creación, interpretado por ella misma). Muchos de ellos se presentaron en una nueva propuesta llamada Plenilunia, espectáculo que cambia de una función a otra.

Además de esto, realizó un laboratorio llamado “Clowns en obra” en donde dirigió a 6 payasos durante dos meses.

“Empecé a sentir el deseo interno, ya que veía que se tocaba mucho con lo pedagógico. Ya este año estrechando un vínculo pedagógico con Eric de BOnt, luego una residencia creativa en su escuela en Ibiza y muchas horas de viaje de retorno de España a Uruguay hicieron un coctail interesante para mi y me lo tomé. El coctail me dió una unidad artística en mi, entre mi payasa, la dirección y la docencia. Empecé a comprender que el lugar de mi payasa era también el lugar para dirigir y compartir conocimientos”

Actualmente se encuentra en cartel “Plenilunié...la vie en rose”, espectáculo que forma parte del ciclo de Plenilunia, pero este en especial es en honor a Edith Piaff y tiene un formato de obra, en el cual todos los clowns se encuentran en escena, recreando los antiguos Music Hall, en donde la cantante desarrolló su carrera. En Plenilunié la directora nos deja clara su visión estética del clown, y esa danza del clown en el proscenio, el público pasa de la risa al extrañamiento, la incomodidad, la ternura y nuevamente la risa de un instante al otro.

“Planteo el trabajo de dirección desde mi payasa, es decir desde mi escucha y empatía, desde el abrirme y recibir lo que tengo que requiero recibir para aprender del otro y permitirme afectar. Vaciarme para callar lo más que puedo mi ego. Desde la aceptación del error absoluta con el otro, y fundamentalmente desde el amor honesto para regalar mi interpretación de las cosas, en el acierto o en el error.”

El almuerzo ya culminó, Sin embargo nosotras seguiremos encontrándonos en muchas aventuras. Si ustedes quieren ver el trabajo de esta payasa se encuentra en este momento en cartel “Plenilunié...la vie en rose” en el Museo Torres Garcia el domingo 22 y el domingo 29 a las 21 horas. Se reservan las entradas a lagarzaclownproducciones@gmail.com

En octubre retomará sus ciclos de talleres. Para averiguar sobre los mismos pueden escribir a
verosanvicente@gmail.com .
Lo real es y la realidad se construye. 
por Apa Angeloni.
Publicada el 5/08/2013 en el Portal Culturactiva.


Marcos Camelo es un hombre sencillo, que no sonríe demasiado pero deja entrever una gran pasión por lo que hace cada vez que habla de ello y le sale luz de una mirada profunda e intensa. El carioca es parte del grupo Roda Gigante en Río de Janeiro, un grupo que trabaja en la investigación sobre el payaso y sus posibilidades de intervenir en la sociedad promoviendo la salud. Dentro de su grupo, Marcos es creador de un espectáculo particular llamado Paralá, en donde todos los payasos se juntan para intervenir en el hospital al mismo tiempo con música, escenas y todo lo imprevisto que allí pueda acontecer.

“Es un espectáculo basado en el juego a partir del encuentro, es la voluntad de que un poco de sueño y poesía invada lugares caóticos como por ejemplo hospitales, trayendo poesía, transgresión y una experiencia estética que provoque el potencial creativo de todos los involucrados en el encuentro y sobre todo la sensación de que la vida podría mismo ser diferente y no como la recibimos.” Cuenta Marcos cuando se le pregunta de qué se trata esta intervención, en donde se busca retornar a lo sensible, confrontar la frialdad y rigidez de las relaciones a las que estamos acostumbrados, y más aún en la estructura de un hospital.

Es un espectáculo en donde el público crea junto con los payasos, la escena se construye entre todos a partir del juego propuesto, que puede ser una bandada de payasos que cantan “Cariñito” llorando, o los mismos intentando hacer dormir a un monstruo dentro de una bolsa, o cuatro payasos que se postulan para recitar un poema a alguna persona que se adentra en el juego. Una forma de que todos puedan escoger una realidad diferente.

“Vengo de una familia pobre en Rio de Janeiro. Siempre sentí en mí y  en nosotros que nos rodeaba ese sentimiento de que las situaciones y las dificultades jamás cambiarían. Todos eramos y siempre fuimos muy trabajadores, pero parecíamos una masa o máquina, ejecutábamos la vida. Por eso, hacer una elección, trazar un futuro, eso era algo distante. Ahí llegó el teatro y posteriormente el payaso.

El principio que más me gusta del lenguaje del payaso es conducir la mirada de la platea, en el momento presente. Escuchar, afectar y ser afectado, estar de verdad juntos y conectados con el otro y a partir de eso dar un nuevo significado a la realidad”.

El Payaso en un lugar nuevo.

Marcos estuvo durante una semana en Montevideo dirigiendo junto a su compañera Florencia Santángelo a los Payasos Medicinales. El grupo montevideano creo junto con ellos el Alegretto, un espectáculo que viene importado desde Brasil y se re-crea con el nuevo elenco. El mismo fue estrenado el pasado viernes 26 de julio en el Hospital de Clínicas, en donde se pudo observar que la realidad realmente fue cambiada y la gente que allí se encontraba se encontró movida por las distintas acciones que desarrollaban los payasos.

¿Cómo fue dirigir a Los Payasos Medicinales?

“Dirigir a los Medicinales fue un desafío muy intenso. Me encontraba en un terreno en donde todo era nuevo. Los payasos, el hospital, la cultura. Me preguntaba con que reía el pueblo uruguayo, con que se emociona, no tenía referencias.
El tiempo era corto, y claro que todos desconfiaban. Al mismo tiempo todos fueron muy generosos y se lanzaron a la oscuridad, y fue eso lo que permitió un resultado tan bonito. Estar en un lugar donde todo era nuevo para mí me permitió estar realmente conectado con la experiencia del momento presente, tanto en la intervención como en el entrenamiento.
Me sentía observando y teniendo que entender a los payasos sin que pareciera que los juzgaba, porque quería crear con material de ellos. Quería dar herramientas para el juego, pero que no pareciera que sabía algo que ellos no tuviesen. Entonces emocionalmente fue un lío.
Todo el tiempo me preguntaba ¿Por qué acepté venir? Pero finalmente confié en la potencia de nuestro encuentro y me sentí muy realizado.
Quiero agradecer mucho a los Payasos Medicinales por confiar en mí y en esta investigación que vengo desarrollando. La invitación de estar con ellos e intercambiar conocimientos realizando el entrenamiento y la intervención fue muy rica, muy intensa y me permitió realizar el propósito para el cual el Alegretto fue creado. Instauramos juntos otra realidad a partir del encuentro. El payaso es capaz de esto. Hicimos esa elección y me siento agradecido por todo lo que vivimos. Espero poder seguir desenvolviendo esta acción e investigación aquí en Brasil, y cuando sea posible volver a  encontrarnos y construir una realidad que aún no existe”.

Cuando lo imposible se vuelve realidad.
Con este espectáculo Marcos busca crear una imagen mágica, de sueños, pero que esto fuera a partir de lo humano. No buscaba una gran imagen plástica estática y bella, ni un espectáculo fastuoso con brillos y espectacularidades, sino algo que partiera y se desarrollara a partir del individuo . “En el Alegretto tenemos un bando de individuos, en función del momento y mezclados en el presente, componiendo en vivo con lo que tienen en cuanto a individuos y con todo lo que acontece desde el payaso que tienen a su lado hasta la mirada distante de una persona que lo acompaña. Y si el espacio físico es grande yo propongo una intervención grande, pero radicalmente desde lo humano. Y este conflicto, esta ecuación que no se concluye, pero se va calculando todo el tiempo delante de las personas es lo que mantiene tenso el hilo que une a todos, público y payasos, unidos por el riesgo, caminando en desequilibrio sin saber donde llegar, torsionando para que todo vaya derecho y claro, con un inmenso placer en eso.
Existe una proximidad de energía y emociones, pero la manera en que cada payaso lidiará con eso es muy plural, y cuando la energía o la emoción no son tan próximas, una vez que los payasos están conectados y con una escucha entrenada, eso se vuelve material de juego, el tablero se re-organiza y eso que parece ser un caos es también materia de este trabajo.”   
Memoria de un espectáculo único y efímero.
La charla fue larga y muy interesante. Varios conceptos del clown y las maneras de intervenir fueron intercambiados. La maravillosa experiencia de crear un espectáculo que parte del juego como esencia y en donde el encuentro es lo primordial para que lo imposible pueda acontecer en conjunto. Como el juego y el encuentro es único este espectáculo es tan efímero como los sueños mismos, que duran la noche en que acontecen y a la mañana siguiente nos queda ese sabor dulce de creer haber vivido algo imposible.
¿Un momento que quieras recordar del Alegretto?
“Muchos. El primer señor que nos vio y empezó a bailar guiándonos a su sala, un señor que cantaba cada vez más fuerte y potente para terminar cantando todos juntos, los bailes en las salas, la mirada de los payasos que no podían creer lo que sucedía y una médica que lloraba emocionada sin conseguir dar cuenta de la imágenes y acciones que parecían imposibles estaban sucediendo allí en el hospital delante de sus ojos.”

El Alegretto es ahora el nuevo espectáculo que tienen los Payasos Medicinales, y que seguramente volverán a repetir en los pasillos y salas de los hospitales. Para saber más, ver imágenes e ir conociendo las acciones del Colectivo pueden visitar su página: www.payasosmedicinales.org o buscarlos en facebook como payasosmedicinales. Si quieren indagar más sobre el grupo Roda Gigante pueden visitar su página www.rodagigante.org
Dos grupos que nos muestran que es posible construir realidades diferentes y nos invitan a ser partícipes de esta construcción.

Una historia de payasas, una red y un tiburón, un viaje para germinar.
Celia Ruiz visita Uruguay. Una payasa que vale la pena conocer.
Por Apa Angeloni.
Publicada el 7de marzo de 2014 en el Portal Culturactiva.

Ella vive en España, pero en este momento se encuentra dando un taller en Lima, Perú. Hace 17 años que se dedica a las artes escénicas. Ha pasado por distintas compañías y creaciones como La Fura del Baus, Compañía Trikitrake, Els Comediants, Cía. Bont´s International School, además de haber incursionado en el cine con cortometrajes y en la dirección de espectáculos.
El 18 de marzo arriba a nuestra ciudad para comenzar el taller “Clown and soul woman” al día siguiente, y el 29 presentar su espectáculo “Mama nostrum” en la Casa de los 7 vientos.
Hace un tiempo que Verónica San Vicente me habla de ella, de su arte y sus proyectos, generándome cada vez más ganas de conocerla. En dos semanas me presentará a Celia Ruiz, una payasa que viene con un espectáculo, un taller y muchas semillas para sembrar y que germinen.

Cómo, cuándo y por qué elegir el clown.
Claramente no podía aguantar la ansiedad de saber más sobre Celia. Así que conseguí su mail, le escribí y concertamos una cita para realizar una entrevista por chat. A las ocho de la noche estaba con el café pronto, la pollera planchada y un broche en el pelo esperando su llegada.
La conversación comenzó muy amigable, no parecía que fuésemos totales desconocidas. Me contó de cómo le estaba impactando Lima, un lugar lleno de contrastes. La tranquilicé diciendo que en Montevideo nada es tanto, que somos un poco más tranquilos al respecto. Entre intercambio e intercambio de un lugar y otro me surge la duda de cómo, cuándo y por qué llegó al mundo del clown.

LLevo 17 años trabajando en el teatro, y en muchas ocasiones me encontré con el clown cómo estilo teatral en los escenarios, pero el clown te elige a ti. Es una filosofía de vida que va más allá de estilos y técnicas teatrales. El clown siempre te está enseñando y ofreciendo caminos en esta vida.Estos pueden ser trabajados escénicamente, socialmente, o en la sanación
Para mi es la fusión del arte con la sanación, la apertura del ser para expresar y sanar la mirada de tu niña/niño interior.

Entre la realidad y la ficción siempre es mejor la metáfora.

“Mama Nostrum” es el espectáculo que Celia presentará aquí en Uruguay. Anduve urgando por internet para saber de que se trataba el espectáculo, porque como ya había dicho, me mata la ansiedad. Encontré entre una de las notas  “un espectáculo en donde la realidad se vuelve ficción para transformar”. Celia me cuenta
Mamma Nostrum es la historia de casi el 50% de mujeres separadas en un ambiente de violencia, una historia que cuenta muchas historias de mujer. Escogimos el surrealismo para poder digerir tanta información para nosotros y para el público, yo quería contar todo y Eric me propuso contarlo desde la metáfora, para que la realidad no fuese tan fuerte, y pudiéramos realmente divertirnos en esta creación/sanación. Es la realidad ubicada en un cuento lleno de metáforas, dónde escogimos dos hábitats diferentes el mar y la tierra, para explicar la diferencia de mundos en la que los niñ@s viven cuando existe esta situación, para ubicar al padre ( en esta historia) como un tiburón que tiene a una mujer rodeada, aislada y obsesiva por su hijo, algo que ocurre con estas mujeres. Desde esta metamorfosis contamos.

¿Cuánto de realidad y cuánto de ficción hay en tus creaciones?

El clown para contar casi siempre crea un lenguaje inventado, para llegar desde un lado más mágico, desde un mundo inventado a lugares muy especiales de nuestras emociones, de nuestras experiencias... de esta forma el clown te hace ver tu realidad o su realidad enmarcada en otros paisajes, y hace que puedas pasear por ellos y sentirlos sin ver solo realismo. Creo que puedo decirte que hay 100% de realidad dibujada en la ficción.

Una historia de payasas mujeres

Celia trabaja en España tejiendo una red que se llama CLOWN&SOULWOMAN, que es una red de payasas que apuntan por la mujer y todas las situaciones que la rodean. Me cuenta que su sueño es poder armar una red que abarque tanto España como Latinoamérica, y esta es una de las razones por la que ahora se encuentra viajando por nuestro continente.
Mi sueño, mi proyecto, es abrir una red de mujeres clown donde podamos compartir todo lo que somos y lo que hacemos, un lugar de contactos, un lugar de descanso para nuestros proyectos. A veces es muy difícil hacerlo sola.Todas somos creadoras por excelencia. Nos ha tocado vivir esta experiencia como mujeres, y necesitamos una gran cunita dónde dejar a nuestros bebés y que entre todas los cuidemos. Poco a poco se formará esta red, siendo un lugar muy sólido para nuestro trabajo.

Claramente su trabajo en estas redes viene enfocado a trabajar con mujeres. Sin embargo no es una simple cuestión de género y reivindicar a la mujer sobre el hombre, sino que es más una cuestión de energías y experiencias vividas.

En primer lugar siempre digo que me atrevo a reunir a las payasas porque cómo mujer tengo muchas experiencias vividas...las veo, las comprendo, las admiro... y por ese motivo me encanta trabajar en clown con ellas. Creo que abrimos un espacio muy bonito de apertura de emociones cómo mujeres, tratando de abordar temas de mujer, cómo ser madre, cuido de todos y no de mi, la soledad, ser vista, reconocida y aplaudida. Durante mi estancia en la Bont´s ( 4 añitos...y los que quedan) he visto a muchas payasas desfilar por el escenario de la escuela, y muchas de ellas, temían ahondar  realmente en sus emociones, temían contar lo que para ellas es ser mujer y payasa.
Es como si abrieramos la línea de nuestros ancestros de matriarcados, de mujeres libres llenas de risa, de la bruja, la sabia, la sacerdotisa y cerrasemos la línea de mujeres  que llevan culpa, silencio, sufrimiento.
Es tiempo de que la mujer brille, se haga espacio en los escenarios desde otros lados.” Afirma Celia, y aclara  “no quiero formar grupos feministas ni nada parecido, es otro tipo de trabajo.

La espera

Una vez terminada la entrevista me queda la sensación de haber hablado con una mujer muy sólida en sus convicciones y que más allá de eso no ha perdido la ternura ni un segundo. No se me van las ganas de verla sino que estas crecen. Entonces habrá que mandar un mail a lagarzaclownproducciones@gmail.com para reservar las entradas al espectáculo “Mama Nostrum”, que se presentará el próximo 29 de marzo a las 21:30 horas en la Casa de los 7 vientos (Gonzalo Ramirez 1595).
También, para ahondar más en su trabajo y en el mio personal como mujer, como creadora debré reservar mi lugar en el taller “Clown and soul woman” que será del 19 al 23 de marzo, en el horario de 18 a 22 horas en La Invisible (Requena 1825). Es un trabajo realmente recomendable que vale la pena conocer y transitar. Así que ustedes pueden reservar también sus lugares, porque hay cosas que no se vuelven a repetir y ciertamente el momento es el mismo presente.

Menos es más.
Por Apa Angeloni
Publicado el 6 de junio de 2013 en el Portal Culturactiva.


El pasado sábado, cansada de un día largo de trabajo, me metí en el sótano de un atellier, en la calle Florida, entre Soriano y Canelones. Unas 40 personas tomaron la misma decisión de ingresar en el mismo sentido. Al entrar tres mujeres en tres espacios distintos cada una en su mundo etéreo, inocente y sarcástico. El espacio ya proponía algo, los cuerpos en el espacio, el movimiento, el clima de rareza que ya se empezaba a respirar. En pocos minutos uno ya se sentía en otro lugar.

Principio de Parsimonia.

El principio de parsimonia, atribuido a Guillermo de Ockham (1290 – 1308), sostiene que, en igualdad de condiciones, una explicación más simple es preferible a una más compleja.
Este principio metodológico es ampliamente utilizado en investigación científica. No establece que la hipótesis más simple necesariamente sea la correcta, pero facilita el abordaje experimental en muchos casos. Es un método ampliamente utilizado en estudios evolutivos para determinar árboles filogenéticos: la mejor hipótesis es la que requiere el menor número de eventos evolutivos para explicar los fenómenos observados. Además de estas aplicaciones “prácticas”, en su momento supuso la apertura de la investigación filosófica a la posibilidad de la pluralidad de los mundos y su infinitud.

Sobre este disparador se basaron los artistas para su proceso de creación, tomando sobre todo el último punto, la pluralidad de mundos. Y desde ahí se desprende la posibilidad de lo ambiguo y lo abierto...todo puede ser. La presentación es impredecible. La obra no tiene un relato lineal, pero está cargada de imágenes y emociones, tiene tres personajes bien marcados, y esto nos ayuda a que entremos en el mundo de cada una de las bailarinas, en el que las tres comparten, en el que imaginamos nosotros...y así podría en ese espacio haber tantos mundos como personas habíamos en la sala.

A lo largo de la obra nos damos cuenta de que para poder llevar a escena los mundos que las artistas-creadoras imaginaron, buscaron la explicación más simple...la que llega más directo, la más sincera. Como enunció el arquitecto Van der Rohe “less is more”, principio que da origen al minimalismo. En está obra podemos ver este principio muy claramente. Podrían haber hecho un millón de piruetas, podrían haber saltado, girado, deslizado, una y otra vez, pero no era necesario. Los movimientos justos, en el lugar adecuado, dejando al público con las ganas de que todo aquello siguiera un poco más.

El final.

No estaría bien que les contara el final de la obra. Cuando uno crea un espectáculo siempre tiene que tener en cuenta que lo que no puede fallar es el principio y el final. El principio, como dije, ya nos ubicaba en otro ambiente, y el final hizo que todo el público saliera con una sonrisa de oreja a oreja. Todos en el público salieron con ganas de abrazar a los artistas, de felicitarlos por su trabajo, y por supuesto todos decían “¡Qué buen final!”.
Y como dije, no estaría bien que contara el final, así que lo tendrán que ir a ver.

La música.

En un costado, al centro del espacio se encontraba Nicolás Parrillo, el músico que construyó el sonido de todas las escenas. Sobre obras de Bach, Sonic Youth, Pan Sonic y Patti Smith se fusionan imagen, sonido y movimiento, haciendo de la obra un objeto artístico acabado.

El paisaje sonoro acompaña y nos ayuda con los estímulos que se van sucediendo. La belleza, la locura, la adrenalina, la desesperación. Por momentos nos retrae en el asiento, por momentos nos dan ganas de despegarnos del asiento y ponernos a bailar, de saltar a hacer un pogo, de simplemente estar ahí, acompañando los sucesos.

El proceso.

El proceso de creación comenzó en febrero, a través de preguntas a las artistas-creadoras y una recopilación fotográfica. Todo esto es insumo para ser llevado luego a la escena. Dos meses de ensayos, reformulaciones, cuestionamientos y certezas hace que el Colectivo La casa llegue al 1º de junio con su versión cero del proyecto “Principio de Parsimonia”. Como lo indican sus creadores “una propuesta intimista, que invita a la contemplación y a la percepción poética de la acción escénica.”
Lo maravilloso de los proyectos de La Casa, es que siempre están creciendo y esto es visible. Uno puede ir a ver la misma obra y en realidad siempre es una distinta. Son creaciones que tienen vida, crecen, se desarrollan a lo largo del tiempo.

Ficha técnica.

COLABORADORAS CREADORAS EN ESCENA: Adriana Belbussi, María Noel Pedrosa, Patricia Mallarini_ DISEÑO SONORO: Nicolás Parrillo (sobre obras de Bach, Pan Sonic, Patti Smith y Sonic Youth)_ FOTOGRAFÍA: Valentina Bolatti_ REGISTRO DE VIDEO: Juan Ignacio Fernández Hoppe_ PRODUCCIÓN Y GRÁFICA: Maite Asambuya_ PRODUCCIÓN GENERAL: Mariana Marchesano, Nicolás Parrillo y Valentina Bolatti, con la colaboración indispensable de todo el equipo. CONCEPCIÓN GLOBAL, DIRECCIÓN Y CREACIÓN ESCÉNICA: Mariana Marchesano

El próximo sábado 8 de junio, a las 21:30 en Florida 1215 (entre Soriano y Canelones) se vuelve a presentar la versión cero. Para asegurarse la entrada y no perderse la función hay que mandar un mail a principiodeparsimonia@gmail.com. La entrada sale $130, y realmente vale la pena ir a verla.  Para poder conocer más a fondo este y otros proyectos del Colectivo pueden visitar su blog http://proyectolacasa.blogspot.com/.


Hace mucho tiempo atrás...
Hace mucho tiempo atrás, para ser más exactos 250 años, nació Carolina. Una obra que comienza en Azores, continúa en San Carlos y llega a Montevideo.
por Apa Angeloni.
Publicada el 5 de noviembre de 2013 en el Portal Culturactiva.


Cuando tenía dos años mi padre era iluminador de un grupo de teatro en una ciudad del Norte del país. Recuerdo que lo acompañaba a todos los ensayos, que todos se reunían a trabajar en la noche después de largas jornadas laborales, que se divertían mucho haciendo lo que hacían y que después compartían instancias de comidas o fines de semana juntos. Era como una familia grande, no de esas que hacen regalos en navidad sino de las que son para compartir complicidades y amor, hacia lo que hacen y hacia los que estan a su lado construyendo. Que tanta pasión le ponen que se comenzaban a involucrar otros actores de la vuelta, el almacenero, el mozo del bar, la vecina que cose, la tía de uno de los integrantes que tenía una mesa, el dueño de la imprenta, y el equipo se vuelve más grande. Recuerdo también los días de estreno...la gente se arreglaba mucho para ir al teatro. Ellos estaban un largo rato en los camerinos maquillándose y cambiándose. Intercambiando carcajadas, calentando los cuerpos para salir a escena. Era un día en el que se respiraba un aire  especial de que algo maravilloso está por acontecer.
Fue una escena similar la que viví cuando llegué a San Carlos. En el Teatro la Unión estaban ya todos los técnicos y algunos actores y bailarines. La directora estaba ultimando detalles, los niños jugaban por ahí. La troupe de artistas iba llegando. Todos felices, repartiendo abrazos, besos y alguna que otra carcajada. Comentando cuestiones de la función del día anterior. La escenógrafa, el técnico de video, el iluminador se encuentran haciendo los últimos arreglos. Se respira el mismo aire de familia, de trabajo casi culminado, de día en el que algo maravilloso acontecerá.
Llegan las 9 de la noche, la puertas del viejo Teatro Unión de la ciudad de San Carlos se abren para dar sala. La función va a comenzar.

Un sueño hecho realidad.  

“Este espectáculo cumple con el deseo común, por un lado de crear un puente artístico, histórico y cultural entre dos países muy ligados y de juntar en un mismo proceso creativo artistas cuyo trabajo admiro y con quienes me enorgullece poder co-crear y por otro, la intención de profundizar en una estética artística personal de un teatro de difusión internacional con participación comunitaria.” dice la directora del espectáculo, Maria Simoes en el programa de la obra.

Maria llegó a Uruguay en el 2010, ahí comienza a establecer fuertes vínculos en nuestro país y a imaginar grandes sueños. Es por esta razón que a partir de allí comienza a venir cada vez con más frecuencia y en el 2012 entabla un diálogo más fluido con la Casa de Azores de Uruguay en la ciudad de San Carlos. Allí se comienza a gestar este gran proyecto. Escribe el proyecto, el texto de la obra y se gana la Beca de Creación Artística de la Dirección Regional de la Cultura del Gobierno de Azores. Está parte del dinero necesario, las ganas y una historia por contar.

Recuerdo una conversación que tuve con María cuando vino en abril de este año en donde decía “este proyecto se va a hacer igual, si alguien lo apoya mejor y sino va a salir de alguna manera”. En el camino fueron consiguiendo algunos apoyos con el trabajo sostenido que realizaron el equipo de producción desde que la idea se instaló en abril hasta la fecha.

Fueron meses de mucho trabajo, que se volvieron más intensos al regreso de Maria en agosto. Ahí se comenzó a crear, a ensayar, a realizar la escenografía, los vestuarios, la utilería. Se ensamblaban las escenas, las danzas, se continuaba creando incansablemente. Hubieron piedras en el camino pero la convicción y amor que todos los integrantes de esta gran familia ponía hacía que se pudieran solucionar. Es así que llegan al viernes 25 de octubre con el estreno de Carolina en el Teatro la Unión en la ciudad de San Carlos.

Nace una mujer, un lugar, una villa, una ciudad.

Se puede decir que cualquier lugar nace, se desarrolla y adquiere cada vez más madurez a medida que sigue creciendo. Al igual que la vida de una persona. La dramaturga y directora cuenta la historia de San Carlos hilvanandola metafóricamente con la historia de una mujer llamada Carolina.

“Buceamos en su infancia, adolescencia, adultez, bebiendo de su espíritu vanguardista, la madurez y la vejez (como símbolo de vida, sabiduría y espiritualidad) y su cronología personal, mirándola como un personaje de carácter simbólico particular y al mismo tiempo universal” escribe Maria. Es así que en el recorrido de la obra se entremezclan los momentos de nuestra historia con los de Carolina, mujer que acompaña todos los procesos y momentos, que está allí para todos los carolinos.

En 1763 nace Carolina. En este mismo año se inicia la construcción de San Carlos, y Ana, la madre de Carolina fallece. A partir de aquí se desarrollan las dos historias paralelas, que son una con la otra, entremezcladas, juntas, sus primeros compromisos, los pasos que van dando, crecer, desarrollarse, independizarse. Viven, sufren se apasionan a la par hasta llegar al 2013, donde todavía se puede, se puede crecer, soñar, cumplir sueños y seguir soñando a más.

El pueblo contando su historia.

Maria Simoes, además de querer crear un puente cultural, quería trabajar con la comunidad. Que el teatro fuera posibilitador de que la comunidad contará su propia historia. Realmente ha realizado un trabajo excelente, pues la obra se desarrolla de manera tal que no se percibe si los actores son amateurs, son bailarines o aficionados al teatro. Mediante su trabajo logra que estén allí presentes, sintiendo, vibrando y haciendo vibrar a la platea.

Las escenas que acontecen son nuestra historia, parte de lo que somos como uruguayos. Se escenifican hechos que nos identifican, nos emocionan, nos entristecen o nos enorgullecen. A pesar de que la mayoría de los integrantes del equipo creativo son extranjeros, la pieza es muy uruguaya. Es así que en las dos funciones que se presentaron en San Carlos un alto porcentaje del público se emocionó hasta las lágrimas y aplaudió hasta estar de pie.

La comunidad de descendientes de azoreños en San Carlos se apropió de las herramientas que Maria y su equipo brindaron para crear sobre ellas y hacer suya la narrativa, las acciones, los movimientos. Carolina es un espectáculo de intersecciones entre varias disciplinas (teatro, clown, danza, sombras chinas, música y video), en donde varios artistas dialogan y crean en conjunto, en donde 61 personas crean a la par desde las distintas disciplinas y áreas, tanto artísticas como técnicas.

El gesto poético.

Hemos visto infinitas veces escenas de nuestra historia llevadas a la escena. Diría que Carolina le da una vuelta distinta, que si bien reconocemos los hechos son narrados desde una perspectiva diferente. La independencia gritada por una niña, el dolor de la dictadura mediante unos brazos que danzan y se van cansando, por planos en un video que hace foco en un rostro bello y devastado, manos que transmiten mensajes,  dos niños que juegan a ser reyes, la coronación de Juana mediante una cabeza que se vislumbra por las sombras chinas y de sus cabellos desordenados salen sus hijos, sus pueblos, sus sueños.

La música es en vivo. Teresa Gentil, música y compositora portuguesa crea los distintos climas sonoros a lo largo de la obra. Un piano que suena con todas sus posibilidades, las notas mezcladas en la escena formando parte de los mismo, vibrando en conjunto con todos los allí presentes, provocando y siendo provocada. Por momentos el piano es acompañado por un bombo ejecutado por Tabaré Bengua.

Muchas de las escenas son interpretadas por niños, quienes vuelven a la esencia del teatro que es el juego. De esta manera la historia se vuelve más fresca, más pura, se contagia la energía de juego y verdad. Nuevamente vemos el trabajo de dirección y lejos de parecer una kermesse o un acto de fin de año escolar se utiliza la juventud de los actores a favor de la escena para que todos estemos dentro.

Carolina llega a la capital.

Dos fueron las funciones en que Carolina se hizo realidad. Luego de presentarse en su propia ciudad, de cumplir el sueño de compartir la historia con todos los actores de la comunidad de San Carlos la pieza viaja a la capital. El próximo 7 de noviembre Carolina se presenta en Montevideo. La cita es a las 21 horas en el Teatro Alianza (Paraguay 1217). Las entradas cuestan $200 en Red uts y se pueden adquirir el mismo día en la boletería del teatro teniendo 2x1 a $300.

Creo que esta es una buena oportunidad para que los capitalinos podamos ver una propuesta diferente, mucha gente en escena, nuestra historia vista desde muchos ojos de distintos puntos del mundo, uruguayos no montevideanos haciendo buen teatro que nos traen una propuesta de calidad que vale la pena ver.

El equipo.

Dije anteriormente que Carolina estaba compuesta por 61 personas. Aquí copio la ficha técnica para que puedan adelantar o comenzar a imaginar la historia de nuestro país a través de la historia de un lugar en particular, de una mujer llamada Carolina.

EQUIPO ARTÍSTICO Y TÉCNICO.
Dramaturgia y Dirección artística: Maria Simoes (beca de creación artística)
Dirección Musical: Teresa Gentil
Video: Tiago Melo Bento
Dirección de arte (escenografía, vestuario, utilería): Rocío Matosas
Asistencia de escenografía y utilería: Alex Pereira
Iluminación: André Raposo
Coreografía: Pampero Federico Lucas
Dirección Teatro de Sombras: Rocío Matosas
Dirección de producción: Maria Simoes, Verónica San Vicente
Asistencia de producción: Guillermo Rodriguez Diaz, Tiago Melo Bento, Alicia Quintana, Maria Elena Olivera.
Traducción: Blanca Martín Calero.
Diseño Gráfico: Cachu Gómez
Fotografía de ensayos: Sebastián MArtinez, Maria Simoes, Tiago Melo Bento.
Costura: Mariella, Beatriz Nizt, Elvira, Lubdiana Santos, Rocio Matosas.
Carpintería: Andrés Rodríguez.
Herrería: Jorge Rodríguez.
Profesor de Azorteatro: Rodolfo Acosta.
Profesor de danzas folclóricas uruguayas: Carlos Borthagaray, Federico Lucas.
Dirección de coro: Rebeca Manuel
Profesor de teatro de niños: Sebastián Martinez
Consultor de danzas azorianas: Ricardo Aguiar
Consultor viola da terra: Rafael Carvalho

INTÉRPRETES: Agustín Perdomo; Alex Pereira; Andrea Medina; Carolina Rogel; Darío Barcos; Eliana Cruz; Guillermo Rodríguez; Hector Brito; Ignacio Velázquez; Julia Gómez; Laura Suárez; Licia Macri; Mabel González; Mabel López; María Guerra; Martín Correa; Nestor Cruz; Nora Silvera; Sebastián Martinez; Sofía Quintana; Tabaré Benguá.  
EN VIDEO: Carolina Rogel; Mabel Gonzalez; Mirtha Cubas; Sebastián Martinez.
TEATRO DE NIÑOS: Agustina Pérez; Cristian Baez; Cristian Barcos; Lucas García; Luciana Castro; Lucio Barcos; Mariana Perez; Milenna de León; Quimby; Romina Suárez.
TEATRO DE SOMBRAS: Milenna de León; Matilde Rodríguez; Nora Silvera; Romina Suárez.
MÚSICA: Piano: Teresa Gentil
              Bombo: Tabaré Benguá.
CO-PRODUCCIÓN: Casa de Azores Uruguay y Corredor Associaçao Cultural.
APOYOS INSTITUCIONALES: Presidencia del Gobierno de Azores a través de la Dirección Regional de la Cultura y la Dirección Regional de las Comunidades; Ministerio de Relaciones Exteriores del Gobierno de Uruguay; Embajada de Portugal en Uruguay; Embajada de Uruguay en Lisboa; Intendencia de Maldonado (Departamento de Cultura); Municipio de San Carlos; Sociedad Unión de San Carlos; Câmara Municipal da Ribeira Grande; Teatro Ribeiragrandense- Açores.
DECLARACIONES DE INTERÉS CULTURAL EMITIDAS POR: Presidencia del Gobierno de Azores; Ministerio de Educación y Cultura- Gobierno de Uruguay; Ministerio de Relaciones Exteriores_ Gobierno de Uruguay; Junta de San Carlos; Intendencia de Maldonado; Comisión de Festejos de los 250 años de San Carlos; Embajada de Portugal en Uruguay.      

Para tener más información acerca de la obra y su proceso creativo pueden visitar la página en facebook: https://www.facebook.com/CarolinaDeMariaSimoes

Circo circo.
Por Apa Angeloni.
Publicado el 13/05/2013en el Portal Culturactiva.


Esta semana voy a seguir en la temática del circo, tal vez porque los admiro, porque los acróbatas me hacen pensar que es posible desafiar a las leyes de gravedad y que despegar es sólo una cuestión de dar con el impulso correcto, tal vez porque el circo en sí mismo me lleva a ese lugar de la niñez donde se prendían las luces y el mundo mágico acaparaba el presente, tal vez porque el circo como expresión artística está creciendo cada vez más en Uruguay y son muchas las propuestas que se ofrecen en nuestra cartelera de espectáculos.

La varieté.
La varieté es un espectáculo en donde se presentan muchos artistas con variadas propuestas, como su nombre lo indica. Hace varios años ya que en el ambiente del circo se vienen presentando varietés, en donde los artistas desarrollan sus números (escenas cortas) en distintas disciplinas circenses (tela, acrobacia de piso, trapecio, mástil chino, clown, malabares, aro, rueda alemana, entre otros). El hilo conductor de estos números lo hace un presentador, quien en general cumple la función de limpiar el ruedo (como la función que tienen los clowns en el circo tradicional), mostrando alguna destreza, comunicándose con el público entre presentación y presentación.

El Picadero
El Picadero es un espacio de circo creado en el 2005 con el fin de difundir y profesionalizar el arte circense en Uruguay. Este es el primer espacio de circo abierto al público en general que surge en Uruguay.  En sus comienzos se dictaban clases de acrobacia aérea y de piso y se utilizaba como espacio de ensayo del grupo Grava. Con los años, el pequeño grupo de tres fue creciendo, a medida que los alumnos se profesionalizaron. En el 2006, además de dar clases comenzaron los ciclos de varietes, que hoy en día son un clásico del lugar.

Desde sus inicios El Picadero estuvo ubicado en Agraciada y San Fructuoso, pero en diciembre del año pasado cerró ese espacio y en abril de este año abrieron nuevamente sus puertas en Uruguayana y Zufriategui (ex fábrica de Campomar). El nuevo espacio, cedido por la municipalidad, es un lugar que potencialmente brinda muchas posibilidades para la creación circense y que realmente vale la pena conocer. El galpón es grande, alto e iluminado. Afuera tiene un fondo con mucho verde y luz, atrás se ve la estación de trenes, por donde el sonido de las locomotoras irrumpe cada hora. Un lugar que dará espacio a la creación de muchos mundos mágicos.  

Circo para todos
El Picadero se mueve entorno a tres ejes: la formación, el establecimiento de redes y espacios abiertos, y el desarrollo artístico. Ellos buscan generar que todo aquel que quiera acercarse al circo ya sea como espectador, o a aprender e investigar en las técnicas circenses, o para compartir e intercambiar saberes. Es así que en el espacio la varieté fue a la gorra (cada quien aportó con lo que podía en ese momento), en las clases regulares se brindan becas y se generan espacios de jams (espacios en donde los materiales están a disposición para quien quiera investigar y entrenar), entre otras posibilidades.

El sábado a la tarde.
El pasado sábado 11 se realizó la primer varieté de circo en el nuevo espacio de El Picadero. A diferencia de las anteriores esta fue en el horario de la tarde, a las 16 era la cita. El lugar se fue llenando de a poco, primero los amigos, luego los vecinos que llegaban con las plegables y al final una centena de personas ocupaban el galpón, en un ambiente amistoso y familiar.
Comienza la música, aparece el presentador, Juanka (Juan Carlos Machado), un viejo conocido del lugar. El público comienza animado, el maneja los climas...algarabía, risas, sorpresas. Los números se suceden uno a uno. Nico se sube al mástil chino leyendo un libro, y la gravedad parece no existir para él. Sube, baja, cambia de planos frente a un público que aplaude eufórico y queda boquiabierto. El enano, un payaso de los de antes, aparece, juega con el público, hace su número de swing con fuego y vuelve a jugar con la gente que ríe simpáticamente. La banda se apronta y Fernanda se sube al trapecio. Un número bello por sí mismo, trepa, sube, se balancea, la música la acompaña y ella vuela, gira y se suspende en el elemento. Para terminar la primer parte de la varieté, aparece Darío sintonizando una radio. Entre las distintas pruebas de buscar una emisora baila, se sostiene en un brazo, gira por los aires, danzando hasta el partido de fútbol que sucedía en el mismo horario.
El presentador da lugar al corte, durante el cual la gente podía degustar ricos alimentos caseros que se vendían en la cantina, ir afuera a disfrutar del espacio, encontrarse, o apreciar otra manifestación artística que se estaba dando afuera...la puerta del Picadero estaba siendo pintada por un artista bajo la técnica del graffiti.
Veinte minutos después todo el público estaba nuevamente acomodado. El presentador da lugar a Bartolo (Lichi Sánchez) un clown que juega con su pelota de contact, que luego son dos, en una danza en común que iba entre lo cómico que puede generar este clown con su cuerpo y lo maravilloso de mantener las pelotas rolando por su cuerpo. Las Carlotas entrarían luego en escena. Un trio tierno, muy tierno. Dos mujeres en la tela, una con su acordeón, acompañada de la banda. Ellas se suspendían en el aire, jugaban a pelearse, a volver a acomodarse con el cambio de plano, a querer sentarse en una silla paradas, al revés en todos los sentidos. Un número de esos que tienen tanta ternura que desprenden una sonrisa de los labios. Y para finalizar, el presentador aparece como Superlota, el superhéroe que infla las pelotas, luego de demostrar varias destrezas con tres pelotas entrenadas y de asegurarse que todos estábamos a salvo presenta al Trío ternura...un trío de acróbatas que hacen pensar que nada es imposible. Ella gira por los aires, camina en las manos de sus compañeros, ellos la sostienen y así, acrobacia tras acrobacia la magia del circo acontece.

Las que vienen.
Creo que este es un espacio al que se le da vida asistiendo, estando, maravillándose, dejándose sorprender. Así que a estar atentos a la varieté del próximo mes. El lugar Uruguayana y Zufriategui. La difusión de los eventos en http://www.facebook.com/Picadero. A no perderselo que todavía queda mucho circo por ver!   

La veritá...un espectáculo simplemente honesto.
Por Apa Angeloni.
Publicada el 8/05/2013 en el Portal Culturactiva.


Un viejo telón pintado por Dalí. Tristán e Isolda, la clásica historia de amor idílico, representados a primera vista por el pintor surrealista. Nueva York, 1940, esa es la fecha en la que la obra de arte fue realizada. Hasta aquí ya tenemos mucha información, nos podemos deslumbrar con la obra en sí, su tamaño, los simbolismos que en ella se representan. Podemos trasladarnos a los Estados Unidos de los años 40, la segunda Guerra Mundial y los inmigrantes que escapan de las zonas de bombardeos. Podemos centrarnos en Dalí en particular, sus obras, las figuras y objetos que se repiten en los cuadros. Todas las imágenes que se nos puedan venir a la cabeza, las que podamos traer de anécdotas, lecturas, películas que vimos, imágenes, y aún más confluyen en un espectáculo único que logra trasladar al espectador durante dos horas a un mundo donde lo onírico se vuelve realidad.

La obra.
Trece artistas en escena. Ellos son acróbatas, clowns, cantantes, músicos, contorsionistas. Nos hacen creer que cualquier cosa puede ser real, desafían las leyes de gravedad, y a la vez nos tienen ahí con ellos, arriba del escenario, vibrando sus amores, desamores, enfrentamientos, fracasos y éxitos. Dos horas que se sostienen con escenas magníficas, espectaculares, en donde los ojos no saben hacia donde mirar, gente que vuela, gente que percute, gente trepada, rodando, saltando. Y por momentos escenas pequeñas, de uno o dos, tiernas, graciosas, dulces. Esas pequeñas escenas que nos dejan respirar, que nos acarician el pecho, que nos dan impulso para seguir.  

La pintura.
El cuadro en principio es uno, pero durante el desarrollo del espectáculo el arte plástico está increíblemente fusionado con el resto. Escenas que quedan grabadas en la mente y cuesta dilucidar cómo es que ese cuadro logro moverse. Se ven rinocerontes caminando, jugando al diábolo, jugando con las escenas, construyendo nuevos cuadros. El rinoceronte es para Dalí lo que los girasoles a Van Goght. Dalí encontró en los cuernos de rinocerontes una relación geométrica única, y es con ellos con quien investiga un gran período de su creación. Y esta obsesión es repetida en la obra.

Pero también se ven cuadros con escaleras que flotan en el aire, un piano, telas que vuelan, mujeres apoyadas en bases muy angostas (como las largas patas de sus elefantes), una cabeza de caballo gigante (que podría recordar la serie de los caballos de Dalí, o el triunfo o simplemente formar parte de las imágenes que se construyen alrededor).

La ternura.
Son muchas las escenas tiernas, que nos dejan ese gusto dulce en el corazón y a la vez ese sabor un poco amargo en la garganta. Dos son las que voy a compartir. Después de un gran despliegue de acrobacias, objetos, vestuarios baja el telón de Dalí. Aparece ella, la música, con una mesita llena de copas. Hermosa, sola, de a poco el telón se levanta y detrás comienza a suceder un juego de luces. Una escena que muestra la belleza de lo simple.

Otra, entra él, con una muñeca en sus brazos, la cual sería su amor. La logra deslumbrar con sus gestos de contorsión, la escena se enrarece y dentro de ese hecho que no se comprende cómo sucede que su cuerpo queda todo al revés, la relación entre ambos, extraños y humanos, al amor y la ternura. Otra escena chiquita que adquiere gran potencia por la sinceridad del gesto.
 
La majestuosidad.
Y entre esas escenas tiernas podemos ver como se logra que ese gesto simple se vuelva majestuoso por desafiar las leyes de gravedad y hacernos creer que hemos entrado en el mundo de los sueños. Una pareja que vuela en una estructura de cadenas, cuatro mujeres que suben y bajan en distintos planos sobre unas escaleras espiraladas que flotan en el aire, un hombre solo volando entre un montón de panaderos gigantes, una pareja rolando en patines hasta suspenderse en el aire mientras 11 personas percuten cajones peruanos, y otro montón de escenas deslumbrantes que no voy a contar para que puedan ustedes deslumbrarse también con la sorpresa de lo que acontece. Todos momentos que hacen que la boca del espectador quede entreabierta y la espalda se despegue del respaldo de la butaca, con las manos agarradas de los posabrazos.

La veritá.
“Cuando era pequeña tenía que caminar por un bosque. Cuando ya no quería seguir más, o dudaba del camino mi padre me decía que diera la vuelta y buscara debajo de un gran árbol. Él me escondía allí caramelos de menta. La veritá tiene el sabor a esos caramelos de menta” dice Beatriz Sashad, la clown que junto con Rolando Tarquini nos traen a la historia desde el proscenio, ese lugar que está entre el público y lo espectacular, ese lugar en el que nos identificamos, en el que se corrobora que el público está allí, danzando junto con los artistas.

La veritá es un espectáculo dirigido por Danielle Finzi Pasca. Esta es la quinta obra que el director trae a Montevideo (Ícaro, Donka, Rain, Esa maldita canalla la soledad), y como en las anteriores deja un espectáculo que quedará en nuestra memoria y continuará haciéndose presente en nuestros sueños. Un equipo de 25 personas de todas partes del mundo, más el equipo de técnicos con que cuenta el Auditorio hacen posible montar esta obra.

La misma fue estrenada en enero en Montreal, y Montevideo es la segunda ciudad en donde esta se realiza. Seguirá en cartel hasta el 11 de mayo en el Auditorio Nacional Adela Reta, martes a viernes a las 20:30 y el sábado a las 15:00 y a las 21:00 horas. Las entradas están en venta en Red UTS y la boletería del Auditorio y cuestan desde $500 a $1500.

Maldita canalla la soledad.
Por Apa Angeloni.
Publicada el 25/03/2013 en el Portal Culturactiva.

“¿Alguna vez pensaste en tirarte?. Y si, alguna vez lo pensé sí” Dos hombres en escena ensayando el momento en que uno muere y revive por las lágrimas de su amigo. Un plan perfecto para que el pueblo se llene de gente y puedan salir de esa maldita canalla la soledad.

Dos actores en el escenario, un círculo de aserrín rojo con bolsas de papa y velas que delimita su espacio, a pesar de que en un determinado momento estamos ahí, con ellos, sintiendo esa misma soledad que desgarra, que nos hace llegar al límite, al borde de cometer una locura. Pero por suerte son dos. Son dos para poder ver el atardecer, para que cuando la luz se vaya y uno se quiera hundir el otro lo pueda levantar, para mantenerse a flote juntos.

Unos toques de sorpresa, una flor que se rompe y vuelve a aparecer, una papa que levita, un pequeño hombrecito que le saca los pensamientos al grandulón, sonrisas que sacan al público mientras el desgarro de la soledad se va instalando en el ambiente.

Un director que  acaricia.

Desde que ví Ícaro, presentada en nuestra ciudad tres veces, supe que este director sabía como hacer para que a todo el público presente le sucedan cosas, para que pueda transitar por las emociones, ir y venir, como hace la brisa con las hojas de otoño que las hamaca suavemente. Finzi Pasca logra en sus obras actuar como la brisa del alma, que mece con calma, ternura y amor nuestro interior, llevándolo por los lugares más escondidos. Es quien logra que los sueños se puedan ver en el escenario, que nos podamos reír de nuestros miedos más profundos, que lleguemos a sentir la misma alegría que los personajes en el momento en que piensan que los peregrinos van a llegar al pueblo.

El clown que trabaja el director no es ese payaso que uno tiene como prototipo en la mente sino que tiene más que ver con la poesía y la antropología. Se encargan de descubrir, a través de su arte, las claves de la vida humana. Tiene la capacidad de contar historias que parecen escritas por nosotros mismos y que esconden pistas para seguir buscando. El clown que trabaja “es el intento de encontrar una línea media que pasa entre la lógica e incoherencia; las ganas de dar voz a los héroes perdedores; un tentativo patético de crear belleza, ligereza, poesía. El clown como un chamán, como un doctor, como un bailarín, y sobre todo como un cocinero.”(Ponce de León, F.“Daniele Finzi Pasca. Teatro de la caricia”, p78)

El director de “Rain” (Cirque Eloize), Donka (Cirque du Soleil) por nombrar las obras que se pudieron ver en nuestro medio decide que quiere volver al teatro del que viene, ese teatro más íntimo que acerca a los actores y al público. Una obra en donde no hay más efectos que las historias que cuentan los personajes y cómo estos sienten eso que están contando. “En maldita canalla la soledad me doy el gusto de plantear ciertas ideas sobre el teatro. Es como un manual para crear milagros que parezcan creíbles. Dos amigos reclusos y castigados por el obispo que no aguanta más sus exuberancias creativas, están allí entrenándose secretamente para la muerte y resurrección de uno de ellos.(...)para mí el teatro es representación y no vivencia. Mejor no enloquecerse  con tratar de comprender el estado psicológico de un muerto, más práctico tratar de respirar muy poquito, no moverse ni parpadear.” (Ponce de León, F. Ib idem)

Los actores.

“Está quien pasa la vida sentado en la banca de la estación o en la mesita de un muelle frente al río que pasa. Está quien viaja y se traslada y quien se queda esperando que un día las cosas cambien, y que algo maravilloso pueda suceder. En llenar nuestra soledad piensan nuestros amigos que son como fieles compañeros de viaje, que acompañan todas las travesías, todas las largas esperas, las vueltas a casa y las partidas.”

En la escena la presencia de los dos actores ya causa una sensación de extrañeza, uno gigante y el otro pequeñito. Pablo Gershanik y Victorino Luján, dos argentinos que ya han trabajado con Danielle en otras producciones. El primero trabajó en “Nómade”, espectáculo escrito y dirigido para el Cirque Eloize por Finzi Pasca. El segundo fue elegido para interpretar uno de los personajes principales del espectáculo “Corteo” escrito y dirigido para el Cirque du Soleil.

Esta vez los tres sentían la necesidad de hacer algo más íntimo, con menos efectos especiales y jugar con la mayor simplicidad posible, donde la historia está conducida y se cuenta con reducción y ligereza.

Ficha técnica.

Escrita y dirigida por Danielle Finzi Pasca
Con Pablo Gershanik y Victorino Luján
Con la colaboración artística de Mauro Mozzani y Rolando Tarquini
Diseño de iluminación: Danielle Finzi PAsca y Alexis Bowles
Producción Ejecutiva: Pablo Gershanik
Música: Gregorio Cosentino

Vestuario: Low Costume Roma
Asesoría clownesca: Marina Barbera
Técnico: Julio Reynoso
Asistencia: Daniel Daverio y Patricio Mango

Una obra que vale la pena ver. Se presentó en la sala Zavala Muniz del Teatro Solís los días martes 19, miércoles 20 y jueves 21 de marzo. Habrá que estar atentos a su regreso o cruzar el charco cuando se vuelva a presentar en Buenos Aires.

Trailer de la obra.

A los que aman, a los que eligen amar.
por Apa Angeloni.
Publicada el 21/05/2013 en el Portal Culturactiva.

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“¿Qué más violento que el amor?” me dijo una noche de bares un gran amigo. Una frase que me dejó pensando, que me rebota cada tanto y que se hizo muy presente el viernes a la noche cuando fui a ver “Noches de amor efímero”. Cinco historias de amor personificadas por once actores y dos músicos.

El paisaje.
Cuando uno entra a la sala se encuentra con un paisaje de desorden. Bolsas de nylon por los asientos, cajas de cartón y espuma plast en el piso del escenario, un banco de madera viejo. Al sentarme en la butaca las luces se apagaron y el sentido auditivo se despertó. La primer historia suena, se imagina, se ven las acciones por el oído. Un chelista y un hombre de negro sentados a un costado del escenario. Esta noche en el parque. Una historia de la que no recuerdo con exactitud la trama pero que queda la sensación de desesperación y sobresalto.

En ese momento es cuando uno puede apreciar que la obra no sólo presenta un humilde pero contundente paisaje visual sino que también hay un paisaje sonoro para apreciar. Este paisaje se hará menos presente en el resto de las historias, pero vuelve una y otra vez con la voz y el chelo, entre historia e historia con una canción que en lo personal me emociona cada vez que escucho “Te abracé en la noche, era un abrazo de despedida, te ibas de mi vida...” (Fernando Cabrera. Te abracé en la noche).

El amor.
El amor es el tema que trata la obra, es el hilo conductor que une las historias, en todas sus facetas y momentos. El amor tierno e inesperado, el amor casual, el amor no correspondido, el amor enfermizo, el amor...el violento y hermoso amor. Una obra que nos nos hace meternos en todas las historias que muestran las diversas y diferentes caras de ese sentimiento tan humano, canibal, inevitable, necesario y maravilloso.

Uno se enternece y esperanza cuando él le dice a ella que están en una montaña viendo las estrellas mientras inventa constelaciones para sorprenderla. Mira con una sonrisa pícara el beso pasional y casual en una parada de ómnibus esperando algún nocturno. Se dobla el labio hacia un costado y las cejas se bajan cuando Vanesa no corresponde al amor de Mauro. Se enfurece con Rosi por el amor enfermizo que tiene a su marido alcohólico y golpeador pero a la vez se compalce y regocija con su relación con Francisco, el abogado.

La violencia.
La violencia se hace muy presente en la última historia, donde Rossi es una mujer golpeada que se encuentra en un banco de plaza con su abogado. Al ver el comienzo de la escena uno se pone un poco incómodo, no siempre estos temas son bien tratados en las artes. Sin embargo este no es el caso, lo muestra, lo denuncia y nos muestra todos los demás aspectos de la persona, no la encasilla solamente en ese rol de mujer golpeada. Nos muestra la desesperación, pero también la ternura. Por momentos nos roba sonrisas, de un personaje muy bien logrado.

Pero no sólo esta es la historia que nos muestra el aspecto violento del amor. También de los abandonos, de las falsas espectativas, del amor por apariencia, del amor no correspondido, de las llamadas no hechas. En contrapartida a estos avatares del amor, nos brinda en casi todas las historias un final esperanzador, feliz se podría decir, o por lo menos feliz para el momento presente que vive cada uno de los personajes. Feliz en el sentido de que no nos muestra el amor duradero y eterno, sino ese que a veces es efímero, pero no por breve deja de ser real y en cierta forma eterno.

La obra.
Noches de amor efímero es una obra que dura dos horas, pero no las aparenta. Uno se sienta y se mete inmediatamente en las historias. La sala chiquita y cálida del Museo Torres García, la música en vivo y la escenografía mezclada con el público hace que uno se sienta como parte de lo que acontece.

Todos los viernes de junio, a las 21 horas en la sala del Museo Torres García (Sarandí 683). La entrada sale $190, pero si la compran anticipada cuesta $170. Si son socios de SUA, son estudiantes o jubilados $150, y con la tarjeta Socio Espectacular obtienen el beneficio de 2x1. Para reservar su lugar y asegurarse de que podrá entrar deberá contactarse al 099494696.
Una obra que vale la pena ver, para los que aman, para los que eligen amar.

Ficha técnica
ELENCO

“ESTA NOCHE EN EL PARQUE”: Lucía Senra – Sergio Luján.
“LA NOCHE DIVIDIDA”: Lourdes García – Matías Costabel.
“SOLOS ESTA NOCHE”: Valentina Ributtini – Martín Cunha.
“DE LA NOCHE AL ALBA”: Mariano Sabariz – Rodrigo Llambías.
“LA NOCHE QUE ILUMINA”: Natalia González – Ignacio Martínez – Juan Enciso.

MÚSICA EN VIVO
VIOLONCELLO: Gonzalo Fleitas – VOZ: Esteban Moreira

DIRECCIÓN - Sergio Luján
TÉCNICOS.
Diseño de sonido y grabación Alejandro García. Diseño de proyección y gráfica Matías Costabel Diseño de vestuario y realización Maria Laura Zorrilla. Diseño de maquillaje Mercedes Sotelo.


El juego recién comienza.
por Apa Angeloni.
Publicada el 5/4/2013 en el Portal Culturactiva

Dos mujeres en la barra de la cocina cortando verduras. El fuego está a nivel medio y el olorcito al curry y a la pimienta mezclado con el vapor del arroz. Las risas y las ideas van y vienen entre los ingredientes, mientras deciden a que se empieza a jugar...si al programa de cocina, a ser dos actrices famosas o a ser una periodista y una escritora.
“Yo siempre juego a que soy escritora...cada vez que me hacen una entrevista.” “Entonces yo hago de periodista”.

Jugar solo es aburrido.
El primer juego que se proponen María Eugenia Panizza, co-escritora del libro Payasos de Hospital, y Apa Angeloni, quien escribe esta nota, comienza a rolar. Este a su vez hace memoria de todos los juegos y obstáculos que se fueron interponiendo en el camino de Maria Eugenia hasta el desenlace del libro.

Del juego de viajar.
“Yo quería irme de viaje un tiempo. La única manera de poder financiarme un viaje era postularme a becas para estudiar alguna maestría en el exterior. Me postulé a muchas becas.
Yo soy payasa y soy psicóloga, entonces pensé si me gustan los payasos y me gusta la psicología por qué no hago algo que nuclee las dos cosas. Así elegí el payaso de hospital.

La maestría a la que me había presentado era sobre psicología de la salud. Escribí el proyecto, que era estudiar a los payasos de hospital y para mi sorpresa quedé seleccionada en la Universidad Autónoma de Barcelona. Una vez allá tenía que encontrar un tutor y una ONG de Payasos de Hospital que aceptara que yo investigara sobre su trabajo.

El tutor no fue tan difícil, pero la ONG sería una tarea más complicada. Llamé a Pupa clowns y me dijeron “Ya tenemos dos proyectos que nos están investigando. Mandanos tú proyecto y sí no es lo suficientemente bueno no estamos interesados” Ahí mi tutor me contactó con una de las universidades que estaban investigando a esta ONG y pude hacer el trabajo uniendome a otro proyecto.”

Así se concretó el primer viaje que Maria Eugenia se propuso. Este viaje la llevaría a embarcarse en otros viajes tales como empezar a generar el marco teórico de las prácticas de Payasos de Hospital en Uruguay, escribir un libro o ser ella misma una payasa en el hospital.

La co-protagonista.
“El trabajo de maestría me hizo encontrar mucho material y me delimitó en mi campo. Cuando volví a Montevideo, tenía un cargo en facultad de psicología. En la planificación con el equipo de la Cátedra de Salud sugiero continuar estudiando sobre los Payasos de Hospital ya que tenía contactos con la gente del Grupo SER y de Payasos Medicinales. Me dijeron que sí y me hice cargo de un seminario optativo acerca del tema “Emociones y salud. Experiencias del Payaso de Hospital”.

En los pasillos de facultad un profesor me pasa un trabajo de una estudiante sobre los Payasos Medicinales. Ahí entra Lía Jaluff  en escena, la co-protagonista del libro. La invito a juntarnos a escribir y a pensar. Necesitaba hacer con otro. En facultad yo soy la que estudia sobre los payasos pero si uno no tiene a nadie con quien discutir es difícil avanzar en la construcción de nuevos conocimientos.

Lia es además una persona muy entusiasta y con mucha iniciativa, lo cuál impulsaba a que cada nueva construcción pudiera llegar a más. Cada nuevo desafío se terminaba transformando en una realidad concreta.”

Del juego de escribir.
Las dos psicólogas-payasas-escritoras-compinches de viaje, Lia y María, se juntaron a escribir un artículo científico para una Revista de Facultad relacionado con el tema. Muy entusiasmadas lo mandaron y no lo aceptaron por no ser lo suficientemente científico para una revista académica.  Frente a esta respuesta, se dijeron “¡Escribamos un libro!. Tenemos material generado, ¡hagamoslo! ”.

Maria Eugenia recuerda ese momento con mucha alegría “Ahí se nos empezaron a volar las chapas. Lia es una persona muy motivada y nos colgamos. Pensamos en las fotos, las entrevistas que podíamos hacer, libros que teníamos que leer.  ”
 
En este momento hubieron dos cosas fundamentales que fueron decisivas para concretar el libro. La primera fue conseguir editorial. “Convencimos a Fernando Preza de PsicoLibros, quien nos tuvo mucha paciencia. Hubo que convencerlo porque él publica libros técnicos de psicología, este no era el tipo de texto que publica su editorial. De todos modos le dijimos que mucha gente lo iba a comprar”.La segunda cosa decisiva fue que Facundo Ponce de León aceptara escribir el prólogo.

“Fue la necesidad de plasmar lo que veníamos hablando sobre el Payaso de Hospital. Este es un objeto de estudio digno de ser estudiado. Está inserto en el medio sanitario y como tal debe ser estudiado de forma seria. El Payaso de Hospital en Uruguay necesitaba un marco teórico que avalara su práctica, y este libro es el principio de esa construcción.”
    
Cuando la investigadora queda dentro del dispositivo.
A fines del 2012, María Eugenia se integra al Colectivo Payasos Medicinales de forma activa, quedando así dentro del dispositivo que antes investigaba desde fuera.  “En realidad yo un mínimo de experiencia había tenido...igual...que se siente...hay como una extrañeza en la integración pero hay una unión desde el hacer y el pensar. Una cosa es saber que existe una resistencia desde el personal sanitario y otra vivirlo. Me pasó el viernes pasado que nos vinieron a pedir que nos retiráramos.” Relata que muchas veces le pasa  sentir la voz interna de la teoría que constata con ejemplos en la práctica, pero que deja que las cosas sucedan y no está pendiente de ello todo el tiempo. “Esta bueno e interesante. Cuando doy clase hablo con más propiedad. Hablo de lo que hago y no de lo que hacen otros. Más allá de que yo colaborara antes, ahora estoy dentro del juego.”

Un libro como un juego.
Al comenzar a leer el libro uno se encuentra con títulos muy divertidos, casi como si fuera un juego. Este tono lúdico no le quita la seriedad teórica que las escritoras dan al tema, sino muy por el contrario le dan el toque literario que un libro sobre payasos debe tener. “El proceso de escritura fue muy largo y arduo, entonces de esos momentos surgen muchas frases. Es como un juego con algo serio.”

La base conceptual del libro se apoya en grandes maestros del clown y del payaso de hospital en particular como Sue Morrison, Patch Adams, Morgana Masetti, Jesus Jara, Danielle Finzi Pasca. “Cada vez más se está estudiando el rol y lugar del payaso de hospital, sobre todo en Israel e Italia”

Las reflexiones del texto se basan en el Colectivo Payasos Medicinales. “No existiría el libro sin Payasos Medicinales. Lo que nos nuclea con Lía es que ella era miembro activo de Payasos Medicinales y yo venía trabajando con ellos. Si bien no es un libro del Colectivo es un libro de dos personas que basaron sus reflexiones en el grupo. No hay una mirada ingenua sino que es la mirada desde la concepción que tiene Payasos Medicinales.”

Payasos de Hospital está escrito de manera que el lector pueda seguirlo linealmente o ir salteándose capítulos, haciendo énfasis en otros, releyendo algunos fragmentos, dependiendo del interés que cada uno tenga y para qué lo quiera usar...como lectura de ocio, por interés en el
tema o como una guía para su trabajo profesional. Un trabajo dedicado a todo aquel que crea que puede enriquecer sus prácticas con el humor, la alegría, el juego y la imaginación. A todo aquel que quiera saber qué hay detrás de estas historias y estas herramientas.

El libro se puede encontrar en las librerías Gata Paka o en La Lupa libros por 270 pesos uruguayos. 142 páginas para develar todas las dudas sobre el trabajo de los payasos de hospital, para profundizar en lo que ya se conocía o para comenzar a indagar sobre el tema.

Un pueblo en movimiento que está siempre en el mismo lugar.
por Apa Angeloni.
Publicado el 3/5/2013 en el portal Culturactiva.

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Un hall de espera multiplicado por tres, en tres lugares diferentes, como el argumento de  la obra que estábamos convidados a ver, un pueblo en constante movimiento. San José y Santiago de Chile fue la ubicación de la primera, esperando el ómnibus que nos llevaría al lugar donde se llevaría a cabo la obra. La gente distendida, fumándose un pucho, conversando, espaciada entre sí. El señor que vendía los boletos deambulaba entre nosotros. A las 19:15 el transporte salió, y allí la segunda sala de espera, móvil, más pequeña que la primera. Luis Batlle Berres y Cañas fue la tercera. Un gran portón de hierro que precedía un enorme predio en donde la función iba a acontecer. Más público se asomó al evento, gente del barrio, amigos cercanos, y la expectativa iba creciendo. Hasta que de pronto se abrieron los portones.


Del otro lado de las rejas.
Al entrar se dejaba ver un telón hecho con cortinas viejas. Una pantalla en la que se proyectarían imágenes y videos. Un living rojo y negro, armado con sillas, telas y dos estructuras de madera...más adelante sabríamos que ese era el lugar de los músicos. A lo lejos una especie de carros con puertas, una gran estructura con ruedas, y al costado del público una carretilla con unos jarrones de aluminio. El piso de tierra, cerquita del público un tendedero de bombitas de colores, al mirar hacia arriba se divisan algunas estrellas, la luna casi llena y un par de nubes, que parecían estar perfectamente integradas a la escenografía. A lo lejos, la música comenzaba a sonar, una música de festejo y algarabía, una fiesta de mucha gente y calles sin tránsito. 20 personas se acercaban ahora cantando, moviendo el telón hacia adelante, músicos, actores, cantantes, bailarines, con la energía de ser el doble de personas.


El living
Luego de la fiesta los músicos se van a su pequeño living. Desde allí se encargaron de dar el paisaje sonoro a toda la historia, de volver más íntimos y pequeños o más grandilocuentes y fantásticos los distintos hechos que sucedían en aquel pueblo ambulante, que se armaba y desarmaba con las distintas inclemencias del tiempo. La lluvia, el ciclón, el fuego, la calma, el volver a empezar...todo sonorizado por guitarras, acordeón, bandolina, violín, percusión y redoblante que nos llevaban, desde el sentido auditivo, a la extrema locura que se puede vivir en estos momentos. Si bien todo estaba muy bien dispuesto para los músicos, sólo monopolizaron el sentido auditivo, sin llamar la atención en lo visual sino acompañándolo y apoyándolo.


Los carros con puertas
A la orilla del río se encontraron dos niños, dos niños que el pueblo adoptaría y que serían el aire nuevo para el pueblo, su esperanza. El pueblo que se arma una y otra vez, cambia, se mueve, está en constante movimiento. Cada personaje tiene su propia casa, formada de unos carros con puertas. Cada puerta posee la particularidad de su personaje, así la veterana tiene un cuadrito con flores detrás de su puerta, y el anciano unos yuyos colgados, la muchacha una bolsa de tela colgando de lado, la solitaria una jaula para su pajarito y todos esos detallecitos que nos permiten meternos en la historia de cada personaje. Y con ellos arman y desarman el pueblo, las catástrofes, los éxodos del pueblo que estaba en continuo movimiento.
Un par de ruedas, una puerta vieja y algunos accesorios más tan bien trabajado el conjunto y el detalle que lograban que imagináramos la casa entera de cada persona, sus actividades de ocio, sus placeres y disgustos. Sub historias dentro de la historia, las anécdotas entrelíneas que se arma el actor, que arma el escenógrafo, y que cada persona del público termina de construir.


La pantalla
Toda la trama debía ser filmada para poder registrar. El pueblo estaba hecho de actores que ensayaban para una presentación, la cual no queda del todo clara, y en todo caso no importa. Detrás se podían ver imágenes, fotos, momentos en paralelo a la historia, momentos de antes. La pantalla no era lo que más llamaba la atención pero ayudaba al conjunto. La cámara hecha de material de deshecho estaba siempre con alguien atrás, ya fuera uno de los actores o una persona del público, la historia debía ser filmada para no ser olvidada. Así se cumplió a lo largo de toda la pieza teatral. Así no importa que el pueblo se desintegre, todo esta filmado para recordar y continuar y volver a empezar.


La estructura con ruedas
Al fondo, casi invisible atrás, marcando presencia cuando se movía, una gran estructura con ruedas, una gran estructura que oficiaba de puente, de plaza, de escenario. Iba y venía, ayudaba a agrandar el pueblo, a darle otro nivel, a hacerlo grandilocuente, a dar los grandes anuncios.
El escenario se ampliaba cada vez que la estructura entraba. Su tamaño y su estructura ayudaban también a poder sonorizar los momentos tensos y a dar mayor impacto al drama.  


El telón
Antes de que el telón se cerrará, sucedió todo, muchas veces, de manera cíclica. Llovío, y el agua caía de verdad, el olor a tierra mojada invadía el olfato de los espectadores, hubo fiesta, hubo catástrofe, hubo drama, hubo recomenzar una y otra vez. Hubo niveles, marcados por grandes estructuras, efectos logrados apenas con una carretilla y una vasija de agua, muñecos hechos de alambre, ventanas creadas con marcos pintados. Se levantaron imágenes, una y otra vez. El hilo de la historia es difícil de recordar, pero quedan en el alma esos recuerdos de tierra mojada, de bellos detalles, de música de fiesta, de que todo pasó y todavía no se sabe bien que. El telón se cerró y nuevamente había que desandar el camino, el portón, el ómnibus, la intendencia y de ahí el camino a casa.


La kermese de Pan
El próximo fin de semana serán las últimas dos funciones. Sábado 4 y Domingo 5 de mayo a las 20 horas en Luis Batlle Berres 5056, esquina Cañas. Una hora antes sale un ómnibus de la Intendencia, el cuál se puede tomar ida y vuelta por $60.


Trouppe de actores y comediantes
Nancy Salaberry; Lucía Bonnefon; Camila Vives; Daniel Sica; Juan Pablo Bonetti; Pablo Rueda; Sebastián Carballido; Gonzalo Pieri; Alejandro Bonilla (Violín, Bandolina, acordeón y Guitarra); Cecilia Gallinares (Acordeón); Stefano Nuzzachi (Guitarra); Eduardo Alvez (percusión y guitarra); Diego Falco (guitarra); Ignacio Villalba (redoblante)
Luis Ortiz Preparación en canto.


Equipo técnico
Vestuario: Verónica Lagomarsino y Verónica Carryquiri
Iluminación: Emanuel Smart
Escenografía: Eduardo Delgado
Video: Santiago Guillermone
Apoyo, Idea y Dirección general: Alberto Sejas.
Fotos: Tania Casares



Un Carnaval como los de antes.
Por Apa Angeloni
Publicada el 17 de febrero de 2013 en el Portal Culturactiva.


Domingo 10 de febrero, diez de la noche en Guazuvirá, dos guardavidas, algunos ocupas, dos o tres vecinos acodados tras la barra vacía esperando que un milagro sucediera...a las tres de la tarde había comenzado a llover y aun no paraba, el carnaval no podría realizarse en esas condiciones climáticas. Ya todo estaba perdido, o al menos eso indicaban las caras de desahuciados de los organizadores. De repente cae Pablo, un joven dueño de un tambor diciendo “Yo no sé que van a hacer ustedes pero yo voy a armar un fuego para templar mi tambor y tocar”. Estas fueron las palabras que reanimaron a los organizadores, quienes inmediatamente comenzaron a moverse para juntar a toda la gente mientras la lluvia amainaba lentamente hasta detenerse.


El Carnaval de Guazuvirá.


Este carnaval es ya un clásico del balneario, siendo este año su séptima edición. El mismo consta de tres momentos bien marcados: el desfile, la varieté de circo y la fiesta.


El desfile es musicalizado por una cuerda de tambores, que se juntan una hora antes del desfile para templar sus tambores en una placita de la principal. Ahí es donde se juntan los vecinos, amigos de los vecinos, los guardavidas, los veraneantes ocasionales y todo el que quiera disfrutar de la fiesta. Eso sí, todos van disfrazados, todos desfilan, siendo esto lo más mágico de este carnaval. La línea entre el espectador y el artista no existe, todos pueden participar activamente.


Se escucha la clave y los tambores comienzan a sonar. Dos zanqueras abren el desfile y entre ellas y los tambores bailan Hiedra venenosa, un sachet de leche Conaprole, Frida Kahlo, un terrorista, una japonesa, Forlán, tres vedettes, entre otros tantos que podemos nombrar. Cinco cuadras, unos cuarenta minutos de baile eufórico al son del candombe en donde todo vale, porque todos están jugando a ser otro, porque la máscara cubre, porque el carnaval es una fiesta en la que todo esta permitido.


Aproximadamente 300 personas asistieron al desfile. Una vez culminado, se abre el ruedo para dar lugar a la variette. Amigos artistas de los organizadores, cirqueros que quieren mostrar lo que hacen, acróbatas, malabaristas, músicos y payasos que permiten que la risa y emoción llenen el lugar y haya una hora de descanso a los cuerpos de los bailarines.


El presentador da el cierre a la variete y comienza a sonar la música. La pista de baile está abierta para mover pies, caderas y lo que el ritmo vaya marcando.


Hace siete años atrás.


Este carnaval surge entre unos mates que se estaban tomando los guardavidas de Guazuvirá hace siete años atrás (Juan y Marcelo) conversando sobre las posibilidades de abrir el espacio cultural que se estaba formando en la zona. Así idearon un desfile en el que pudieran participar todos. Enseguida comenzó a correr el comentario y se sumaron tambores, cirqueros que proponían una varieté, y por supuesto la fiesta de cierre. Desde el 2006 el carnaval se ha convertido en un clásico del balneario, una fiesta de quienes allí viven, veranean o trabajan.


El lugar.


El final del desfile, la varieté y la fiesta se realizan en una casa conocida como “La casa ocupa”. Este lugar es un predio cedido por Flores (el dueño de varios terrenos de la zona) para la Comisión Vecinal. La Comisión había comenzado a construir pero por distintos problemas no continuó con el emprendimiento, es así que un grupo de jóvenes pidió a la Comisión vecinal el lugar para terminar la construcción, habitarlo y transformarlo en un Centro Cultural.


Hoy en día nadie habita en la casa pero sí se utiliza como centro cultural. Además de ser la sede del Carnaval se realizan fiestas y talleres de danza y yoga.


El lugar se sostiene con lo que se recauda de las distintas actividades. De hecho ninguna de las personas que trabajan para el carnaval cobran por su trabajo.


El final.

A las 6 de la mañana ya todos estaban exhaustos, nadie quería atender más la barra. Se desconecta la música y se pide a los danzarines que abandonen el lugar, ya es hora de irse a dormir. Al otro día el sonido de la lluvia despierta a todos, sabiendo que podrían dormir un poco más...que esta cesara permitió que la fiesta sucediera, ahora era hora de que la tierra tuviera su festín de agua.

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